lunes, 15 de junio de 2015

Escuche amigo mío
lo que le quiero contar,
son cosas pendejas que,
sin embargo, nos ponen a pensar.





Se trata de la mano
un miembro muy singular,
obsérvela con cuidado
y lo podrá comprobar.










Nada raro se le ve                  
ni en la mía,
y espero que tampoco
en la de usted.

Con dedos normales
cada cual en su lugar,
ágiles, funcionales
y dispuestos a trabajar.












Tiene sentido musical
en el aire o sobre una mesa,
así suenan el timbal,
el piano y la trompeta.












Unidos son indomables
con una fuerza bestial,
pueden sacarte un diente
o a la lona tumbar.









Se relajan fácilmente
y pueden acariciar,
truenan al levantarte
torciéndolos hacia atrás.











Golpean sobre la mesa
si de acuerdo no están,
o brindan un gran aplauso
en la gloria triunfal.












Te dan la bienvenida
y también te dicen adiós,
sobándote la barriga
te alivian el dolor.










El órgano lo tocan
con delicadeza sin par,
rozando cada tecla
o acariciándolo con suavidad.













También tocan la cuerda
del arpa y otras más,
o verifican la resistencia
si usted se quiere ahorcar.











¡Oh! Dedos inquietos
¡oh! Mano traviesa,
cuántos males han causado
abriendo la pretina
o bajando una pantaleta.

Pero hablemos de los dedos
atrevidos aunque no parezca,
que ellos son los responsables
donde quiera que se metan.











Empecemos con el gordito
que por algo está aparte,
es el que más aprieta
y tiene mal carácter.









Unas veces para arriba
otras veces para abajo,
no importa si tiene guantes
su poder es del carajo.










Con él nos santiguamos
pero se aparta en la bendición,
nos puede sentenciar a muerte
o darnos la absolución.









Sabe de psicología
cuando al saludar aprieta,
estableciendo diferencia
entre amistad y “culebra”.











El siguiente es el índice
o sea, el dedo acusador,
¡Vaya con este tipo!
¡cómo le gusta la revolución!






Toma decisiones nefastas
apretando el gatillo de un colt,
paro también hace cosas buenas
cuando para la sangre a borbotón.

Hurga en todas partes
ojos narices y orejas,
si no le echan el guante
ni dormir nos deja.










Es muy imperativo
al momento de señalar,
rozando los labios
también nos manda a callar.

Este dedo y su vecino
hacen una gran dupleta,
así como sacan los mocos
agarran algo con sutileza.










Los dos hacen un círculo
con interpretación picaresca,
anuncian una gran victoria
o están citando a la hembra.











Saltemos al meñique
funcional aunque no parezca,
espanta piojos, destripa liendres
y tumba la caspa con delicadeza.











Hablemos del más grosero
porque los vecinos los secundan,
siempre quiere dejar su huella
en la parte más profunda.

Se trata del dedo corazón
el encargado de tocar la puerta,
cuando se llena de emoción
hasta este órgano se inquieta.

Si el gordo es psicólogo
éste sabe de medicina,
pues en el examen de próstata
dice si la dejan o la extirpan.










Que dedo tan completo
quien estipularía su función,
él dice si huele a feo
o si tiene buen sabor.










Llega a lo más hondo
si el anular lo deja,
así provoca el vómito
o deja tremenda jaqueca.


Hablemos del anular
que a mí no me convence,
no se mueve con propiedad
y es el menos fuerte.










La vanidad así lo quiso
que luciera hermosas prendas,
de matrimonio o de compromiso
y algunas con sus gemas.

El corazón de él se burla
a pesar de sus caras piedras,
porque nunca podrá disfrutar
de ese anillo entre las piernas.

FIN
PD: Favor dejar su comentario.